Marcadores de laboratorio para pronóstico de severidad en pacientes con enfermedad diarreica aguda hospitalizados

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Date
2025-03-15Author
Velandia Mosquera, Cristhian Camilo
Vargas Arrigui, Stephania
Grisales Dominguez, Juan Esteban
Delgado Garcés, Nicolás
Llanos Posso, Valeria
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La enfermedad diarreica aguda (EDA) es una de las principales causas de morbimortalidad
en niños menores de cinco años, especialmente en regiones con condiciones higiénicas
deficitarias. Las complicaciones de las EDA, como la deshidratación, la acidosis metabólica
y la sepsis, subrayan el interés por disponer de herramientas diagnósticas que sean
precisas. En este artículo, se analizan los biomarcadores clínicos y de laboratorio y su
función como predictivos del pronóstico de severidad de los niños con EDA
hospitalizados.El objetivo principal es identificar biomarcadores eficaces que permitan
estimar el riesgo de complicaciones y orientar adecuadamente el momento de la
intervención médica. Para ello se llevó a cabo una revisión de la literatura científica en la
que se incluyeron biomarcadores como la proteína C reactiva (PCR) y la procalcitonina
(PCT), el lactato, la calprotectina fecal y los parámetros del equilibrio ácido-base. Se realizó
dicha revisión atendiendo a su capacidad predictiva del riesgo de complicaciones y/o su
función de diferenciación etiológica.
En el desarrollo del artículo se hace énfasis en los biomarcadores inflamatorios como la PCR y la PCT en la disyunción entre las infecciones bacterianas y las infecciones virales.
Continuamos con la utilización del lactato y los desequilibrios del equilibrio ácido-base como
indicadores de hipoperfusión y/o de la severidad de las EDA. También incluimos la
calprotectina fecal en el diagnóstico diferencial de la etiología y en las guías de tratamientos
adecuados con el objetivo de reducir la resistencia antimicrobiana.Finalmente, podemos
concluir que la utilización de estos biomarcadores permite una mejora del manejo clínico
apropiado infantil hospitalizado, optimizando los recursos sanitarios al tiempo que reduce
la morbimortalidad infantil de EDA. No obstante, sería necesario llevar a cabo un mayor
número de investigaciones para poder consolidar la aplicación de dichos biomarcadores en
un mayor número de contextos clínicos e intentar su incorporación sistemática en la práctica
clínica diaria.
